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Salud

Se inaugura en España el primer centro de ayuda para tratar la adicción a las pajas

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El antiguo cuartel de la Guardia Civil ubicado en la calle Marqués de la Hermida en Madrid, se convirtió ayer en el primer centro de ayuda en España para tratar la adicción a las pajas, que tras una reforma de 425.000 euros aportados por el Gobierno Español ha permitido acondicionar el edificio para que acoja a 185 pacientes. La plaza tiene un coste de 2.900 euros todo incluido, alojamiento, alimentación, llamadas y todo tipo de servicios necesarios para una convivencia óptima.


Las instalaciones fueron inauguradas por el director general de la asociación ‘Save the Pene’, Sergio Montoya, el diputado provincial de economía y la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Sergio Montoya aprovechó la presencia de Carmena para solicitarle una nueva ayuda para ampliar el centro, que superó el aforo máximo 3 meses antes de su inauguración y tiene a mas de 430 adictos a las pajas en lista de espera.

Los 185 pacientes inscritos, y que ya han pasado su primera noche en el recinto, contaran con dos fases de tratamiento. La primera, 60 días de socialización con los compañeros y de adaptación a la nueva vida sin masturbación, y una segunda de 30 días, donde los pacientes serán puestos a prueba con estímulos sexuales todo el santo día. “Este tramo será el más difícil. Los enfermos deberán aplicar todos los conocimientos adquiridos durante los dos meses”, explicó el director del centro, Guzmán De Miguel.

Manuela Carmena recogió el guante y aseguró ante los medios que el Ayuntamiento de Madrid, con ayuda del Estado, seguirá impulsando los movimientos para tratar una adicción que cada vez destruye la vida de más hombres. “Es importante que los españoles dejen de cascársela como si no hubiera un mañana. Una vez conseguido eso las cifras de desempleo irán decreciendo, solo es cuestión de esperar”.

En la planta baja se sitúan varias salas de juegos recreativos, una oficina con ordenadores con las paginas para adultos vetadas, y un gimnasio únicamente con maquinas para pierna, que permitirá a los internos compensar su musculatura después de haber hipertrofiado los brazos pelándose el cimbrel durante toda una vida. Además, el antiguo patio interior, ahora cubierto, servirá para que los pacientes reciban charlas educativas sobre como afrontar una vida sin masturbación.


En cualquier momento el enfermo podrá abandonar el tratamiento si lo desea, y los que lo soliciten, podrán dormir con las manos atadas para no pelársela. Guzmán De Miguel también avisó de que todo el que sea pillado tocándose el pito será expulsado inmediatamente. Además, los internos recibirán un estudio de sus partes íntimas cada 48 horas para comprobar si sufren irritaciones en el glande producidas por una paja compulsiva. Al igual que un control diario de las manos, donde se producen callos de albañil si te la cascas a diario.

Los hombres que han adquirido una plaza en el centro son mayoritariamente de edad media, en torno a los 30-35, aunque también hay algún joven de 20 con la cara llena de granos. “Todos son bien recibidos”, según dice Guzman, pero para ser admitido y ocupar una vacante el paciente debe asegurar que las pajas le están condicionando la vida y que se la pela más de 25 veces por semana.

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