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Sucesos

Cuatro jóvenes acaban la noche en el calabazo tras salir “de tranquis” a tomar unas cañas

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Cinco jóvenes pertenecientes al equipo de Tercera Regional, Calamocha C.F, ingresaron en los calabozos de Teruel tras protagonizar una trifulca en el interior de un conocido pub de la ciudad. Todos ellos, borrachos como una cuba, alegaron posteriormente en su defensa que “se les fue de las manos”, y que sólo querían salir “de tranquis” a tomar unas cañas. “No sabemos que ha pasado, yo no quise pegar a nadie. Cuando nos quisimos dar cuenta llevábamos 24 cervezas y varios chupitos de Tequila”, confesó T.R.V, uno de los detenidos.

Según fuentes policiales, el altercado se produjo poco antes de la una de la madrugada en el interior del establecimiento gay, cuando uno de los cuatro detenidos se puso a orinar en una maceta “porque había mucha cola para el baño”. Fue entonces cuando un camarero medio Hispter medio Emo, increpó al muchacho por lo que estaba haciendo. Al no tomarse en serio sus represalias y seguir meando como si nada, le golpeó con un taburete de aluminio, provocándole una brecha de 4 centímetros y medio y cortándole la meada de repente.

Seguidamente, el resto de integrantes de la pandilla se abalanzaron sobre el camarero, agrediéndolo brutalmente hasta casi la muerte con todo tipo de herramientas que había de decoración en el Pub, tostadoras, rastrillos, un neumático pinchado, o una guadaña afilada entre otras. Los testigos no daban crédito a lo que estaban viendo, “llamamos a las autoridades y salimos corriendo de allí, era una puta locura. Había un charco de sangre y restos de piel por el suelo”, relató una cliente bollera con las ideas claras.

El camarero alternativo tuvo que ser trasladado al hospital mas cercano con heridas graves en todo el cuerpo; 3 costillas rotas, 2 muelas partidas, varias fracturas en la mandíbula y un corte incisivo en el pene que le provocó uno de los agresores con el canto de un folio din a4. Los detenidos, con edades comprendidas entre los 21 y 28 años, huyeron rápidamente del lugar. Pero gracias a las declaraciones de los testigos todos pudieron ser detenidos a escasos 4 kilómetros.

Todos ellos lograron salir en libertad tras pasar 48 largas horas de resaca en el calabozo y conseguir la libertad provisional vigilada. Ahora sólo tienen que contratar al mejor equipo de abogados para defenderse de la imputación de un delito de lesiones, utilizando como coarta que sólo querían salir “de tranquis” y que todo fue por culpa de los efectos del alcohol. En cambio el agredido en cuestión sigue recuperándose en el hospital de unas heridas que, seguramente le acompañen por el resto de sus días.

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