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Sucesos

Apuñala hasta 11 veces a su mejor amigo por meterse el gramo de cocaína a escondidas

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Juan Blanco, de 21 años y residente en Sevilla, ha sido ingresado de urgencia en estado crítico tras recibir 11 puñaladas de su mejor amigo, G.L.C, de la misma edad, y que actualmente se encuentra detenido por un delito de intento de homicidio. La víctima está luchando en estos momentos por salvar su vida en el hospital Universitario Virgen Macarena, entubado, sedado y con respiración asistida.

El crimen tuvo lugar la pasada madrugada del 1 de enero durante la celebración de noche vieja en el barrio sevillano de Santa Clara. Efectivos de la Guardia Civil se trasladaron de inmediato al lugar de los hechos aún con las uvas en la garganta tras recibir varias llamadas de vecinos que alertaban de que un muchacho se encontraba desangrándose en mitad de la carretera, “¡Está ensuciando la calzada!, ¡¿Luego a ver quien lo limpia?!”, gritaba una vieja lamentándose desde su balcón.

Una vez atendido Juan Blanco y trasladado al hospital, los agentes dieron con el agresor, que se encontraba a escasos 25 metros fumándose un pitillo de Marlboro como si la cosa no fuera con él. A pesar de su aparente tranquilidad, G.L.C se acercó a los agentes y confesó aún con el cuchillo ensangrentado y el cigarro en la boca haber sido él quien propinó las puñaladas al joven que se encontraba en el suelo. De hecho les dijo a los agentes que se trataba de su mejor amigo. “Le he acuchillado el abdomen y el cuello porque me dijo que no tenía droga y luego me di cuenta que se la estaba metiendo a escondidas. ¿Hay algún problema?”. Ante su sorpresa, G.L.C fue esposado de inmediato e introducido al furgón policial después de requisarle el arma blanca de 15 centímetros. “¡Se lo merece!”, gritaba desconsolado.

De las 11 puñaladas, 4 de ellas fueron en el cuello y el resto en el abdomen, justo en la zona del ombligo, donde la víctima tenía un piercing con una hoja de marihuana. -Este dato sobra-. Pero la mas preocupante fue la que le asestó rozando la yugular, provocándole la pérdida de mas del 25% de sangre. Los médicos informaron a los familiares que de no haber sido por la rapidez de los servicios de emergencia y su buen hacer, ahora estaríamos hablando de una víctima mortal, con todos los rollos y preparativos costosos que eso conlleva, que si funeral, que si coronas, que si poner pasta para el ataúd..etc. -Que pereza-.

Al parecer, el origen de la discusión fue por un gramo de cocaína, como bien confesó primeramente el detenido y posteriormente la víctima. Según el relato de G.L.C, su mejor amigo le mintió diciéndole que esa noche no tenía ninguna droga para meterse por la nariz. Pero más tarde se enteró de que cuando iba a hacer pis lo que de verdad estaba haciendo era meterse unos tiritos en el baño sin decirle nada ni invitarle a ninguna, por lo que arremetió contra él con un cuchillo jamonero que casualmente tenía en la chaqueta. Ante esta situación de deslealtad, falta de compromiso, traición y engaño, el acusado no dudó en asestarle 11 puñaladas que casi acaban con su vida, además de robarle el medio pollo que le quedaba.

La defensa del detenido prepara un recurso alegando que la droga debe compartirse entre amigos, como bien marca el estatuto de colegas creado por Barney Stinson en 2011. “Mi cliente reaccionó de manera impulsiva y promovido por una sensación de mono y adicción, por lo que debería quedar absuelto al no ser responsable de sus actos. Todos cometemos errores, son chiquilladas”, señaló el abogado, Julio Casamayor, para el Diario de Sevilla  intentado quitar hierro al asunto.

El resto de amigos de los protagonistas de esta historia se encontraban en bar cercano al lugar de los hechos, pero cuando se quisieron enterar ya estaba limpio hasta el charco de sangre, qué como no, limpió la vieja que se quejaba desde el balcón. Pero ya con la resaca pasada y conscientes de lo acontecido, el grupo se rompió por culpa de la división de opiniones. “Hombre, es que si le dijo que no tenía droga y luego se lo estaba comiendo a escondidas es normal la reacción de mi colega”, decía Julián. En cambio su amigo Alfredo se pone del lado del agredido, “No es normal darle 11 puñaladas por esa tontería, además G.L.C nunca compra y siempre está pidiendo”.

Según se informaron los agentes encargados de la investigación, el agresor y el agredido guardaban una estrecha relación desde que tenían 9 años, y desde entonces se han visto crecer juntos y caminando de la mano hacía el mundo de la droga y maquinas tragaperras. Ninguno de ellos tiene antecedentes penales, pero el detenido una vez robó unos bollicaos en el quiosco de su barrio. -Si es que la gente no cambia-

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