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Sucesos

Tragedia en Valls: Un independentista muere atragantado durante una Calçotada

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“Ha fallecido por atragantamiento”, publicaba el Twitter de la organización de la Calçotada anual de Valls. 4 palabras bastaron para servir la polémica en bandeja  y las redes sociales se llenaron en poco rato de todo tipo de comentarios, mayoritariamente jocosos, al igual que crueles. El fallecido, Federic Laporta Po, conocido por ser competidor profesional de Calçotadas y un militante activo de la CUP, se zampó 98 Calçots hasta que finalmente uno se le atascó. DEP

Ya lo avisó Josep Lluis Gòdia en 2018, un vecino de Reus que ganó la Calçotada ese mismo año, y que sufrió un accidente similar hace más de una decada. “Cualquier día ocurrirá una desgracia, comer 115 Calçots no es una tontería y la mayoría de gargantas no pueden adaptarse”, afirmó tras ganar el concurso. Lluis también participó en Calçotada de ayer pero se retiró a los 64 Calçots, y fue testigo directo del atragantamiento de su compañero, “se le puso la cara morada y cuando quisimos darnos cuenta ya estaba fiambre”, declaró.

Federic tenía como objetivo superar los 115 de su compatriota Lluis, pero lamentablemente esta sería su última oportunidad. En declaraciones a La Tribu, de Catalunya Ràdio, otro concursante de la Calçotada afirmó haberse pasado toda la noche sin pegar ojo por culpa de las trágicas imágenes, y todo el día siguiente vomitado. “Esos Calçots yo creo que eran importados. Con género autóctono no hubiera ocurrido esto”, declaró. 

Ahora la familia del fallecido busca responsables, y las autoridades trabajan para comprobar si se incumplió las políticas de higiene y de calidad, tanto como las de dimensiones de los Calçots que se dieron a los participantes. Fuentes policiales adelantaron que se investigará la procedencia de las cebollas y a la empresa distribuidora. Además, la autopsia confirmó esa misma tarde lo que era un secreto a voces, y es que la víctima murió asfixiada por un Calçot mas gordo de lo habitual.

No obstante, la organización del concurso ha querido quitar hierro al asunto para no empañar la competición, y aunque confiesan que los Calçots eran un poco más gordos de lo normal, también recuerdan que entraban dentro de los parámetros que marca la ley europea. Por lo que la culpa fue del fallecido por no lubricarlos bien y no conocer donde está su límite. “Se obsesionó con superar el récord y lo ha pagado muy caro. Lástima que no pueda aprender la lección”, señaló Gerard Fontana, portavoz de la organización.

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